¡HÁBLAME SEÑOR!

1 .CANTO

TU ME SONDEAS

 

Tú me sondeas y me conoces,

tu me hablas a mi, Señor.

Tú me sondeas y me conoces.

tú me hablas a mi, Señor.

 

HU HU HU HU HU HU

HU HU HU HU HU HU HU HU HU

 

A dónde iré yo sin tu espíritu

¿dónde huir de tú rostro, Yahvé?.

 

Tú me proteges y me defiendes

y mi. alma está viva por ti.

 

Tú me creaste para alabarte;

te doy gracias por siempre Señor.

 

 2. INVITACIÓN

Nos encontramos aquí reunidos para tener un momento de oración. En este momento de oración detengámonos y dejemos a un lado los pensamientos y las cosas que nos preocupan y pongámonos en presencia del Señor.

Con la certeza de que Dios se encuentra en medio de los que se reúnen en su nombre reflexionemos e intentemos conocer que es lo que quiere Dios de nosotros, hacia donde hemos de orientar nuestra vida. 

3. LECTURA

Dios llama a Samuel.

El joven Samuel estaba al servicio de Yahvé en presencia de Helí. En aquel tiempo era raro oír la palabra de Dios: la vi­sión no era frecuente. Sucedió que un día, mientras Helí dormía en su habi­tación, sus ojos se habían debilitado y ya no podía ver. La lámpara de Dios todavía no estaba apagada, y Samuel dormía en el templo de Yahvé, donde estaba el arca de Dios. Yahvé llamó: «¡Samuel, Samuel!» El respondió: «He­me aquí». Corrió a Helí y le dijo: «He­me aquí, pues me has llamado». Helí dijo: «No te he llamado; vuelve a dor­mir». Y Samuel fue a acostarse. Por segunda vez llamó Yahvé: «¡Samuel!». Y Samuel se levantó, fue a Helí y le dijo: «Heme aquí, pues me has llama­do». Respondió Helí: «No te he llama­do; vuelve a acostarte, hijo mío». Samuel no tenía todavía experiencia de Yahvé, y la palabra de Yahvé todavía no se le había revelado. Por tercera vez llamó Yahvé: «¡Samuel!». Se levantó, fue a Helí y le dijo: «Heme aquí, pues me has llamado». Comprendió entonces Helí que era Yahvé el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Vete a acos­tarte, y si te llaman, dirás: Habla, Yahvé, que tu Siervo escucha». Y Samuel fue a acostarse a su sitio.

Después entró Yahvé y, estando allí, llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!», Samuel respondió: «Habla, que tu siervo escucha».

4. REFLEXIÓN

Se dejan unos minutos de silencio para reflexionar sobre la lectura que hemos hecho, puede ponerse música suave de fondo durante el momento de reflexión.

 5. TESTIMONIO VOCACIONAL

MI VOCACIÓN

 El inicio de mi vocación, o si se prefiere, el descubrimiento que yo he ido haciendo de mi vocación religiosa no es de ahora, ni de un momento concreto. Tampoco he recibido un fax desde el cielo indicándome un proyecto de vida, ni siquiera se me ha aparecido ningún ángel entre las rocas ni en sueños.

Mi proceso o descubrimiento vocacional tengo que encuadrarlo dentro de mi propia vida, dentro de los acontecimientos, buenos y malos, por los que he tenido que pasar.

Yo destacaría el estar atento, dócil a todos esos momentos. en los grupos, convivencias, en esas relaciones con los agustinos, lógicamente en experiencias de oración y también sin olvidar todos estos aspectos dentro de la vida familiar y colegial que he llevado a lo largo de los últimos años, y es en estos últimos años donde yo he puesto el mayor empeño por ir descubriendo cual era el plan de Dios en mi vida, sin una obsesión diaria, pero sin descuidar el porqué o hacia dónde de mi futuro.

Muchas veces me imaginaba en diferentes situaciones de cara al futuro y el compromiso religioso me atraía bastante, en cuanto a esos temas de “acción”, en ayudar a los demás, entregarte, no por mí, ni por los beneficios sino por ese mensaje que Jesús nos dejó, el Evangelio, que se revive en cada momento de nuestra vida.

Descubrir que Jesús me llamaba a través de mis amigos, de mis profesores, de mis padres, a través de sucesos y el estar atento a esa llamada, escuchando la palabra de Dios y viendo el ejemplo de otras personas, han sido las motivaciones o elementos básicos por los cuales yo ahora me encuentro realizando una experiencia de vida religiosa, como es el noviciado, también me han atraído hasta aquí, ese deseo de aventura, esa curiosidad, que como joven que soy muestra esa opción de vida.

 ¿Cómo me siento? Ahora mismo soy feliz donde estoy. Doy gracias a Dios por haberme puesto en su camino de una manera radical, atrayéndome cada vez más y también estoy impaciente, buscando más, intentando conocerme y conocer más a Jesús, ese amigo que me tira de las orejas y me abraza cuando lo necesito. 

FERNANDO J. M. BÁÑEZ. 20 AÑOS. NOVICIO

 

 6. ORACIÓN

  

POR NUESTRA PROPIA VOCACIÓN

 

¡Señor Creador y Redentor!

Tú, que estás presente e invisible

en el instante de nuestro primer palpitar,

y cuando el agua santa limpia lo más íntimo

de nuestra naturaleza pecadora,

y en todos los momentos

de nuestro agitado vivir hoy,

sal a mi encuentro

y al encuentro de cada hombre,

y señala, con la luz de tu presencia percibida,

cuál sea nuestro servicio dentro de la Iglesia

y de la comunidad de los hombres,

para que, empujados por tu gracia,

cumplamos todos y cada uno

con nuestra vocación.

Señor Creador y Redentor,

escucha nuestra plegaria. Amén.

 

  7. PETICIONES

 

  l. Por todos nosotros para que estemos atentos a lo que quiere e Señor, para poder realizar su voluntad. ROGUEMOS AL SEÑOR

 2.Por todas las personas que tienen inquietud vocacional, para que presentándose con humildad a Dios, escuchen lo que El les pide. ROGUEMOS AL SEÑOR

 3.Por aquellos que han dicho sí al Señor, para que sean consecuentes y continúen al servicio de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR

 4.Para que Dios, dueño de la mies, mande obreros a su mies. ROGUEMOS AL SEÑOR

 5.Por todos nosotros para que nos acerquemos a Dios y dejemos que sea El quien nos indique el canino que hemos de seguir. ROGUEMOS AL SEÑOR

 6.Para que sigamos el ejemplo de María, quien durante toda su vida estuvo atenta a los signos que Dios ponía en su camino, aún sin entender algunos de ellos. ROGUEMOS AL SEÑOR

 7.Para que Dios ayude y bendiga a todos los que han escuchado su llamada y han decidido seguirle de cerca. ROGUEMOS AL SEÑOR

 8.Por todos los que se encuentran desorientados para que su verdadero norte sea Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

8. CANTO FINAL

 

HÁBLAME SEÑOR

 

Yo siento, Señor,

que tú me amas;

yo siento, Señor,

que te puedo amar.

Háblame, Señor,

que tu siervo escucha.

Hábleme, ¿qué quieres de mi?.

Señor, tu has sido

grande para mi;

en el desierto de mi vida

 

HÁBLAME; YO QUIERO ESTAR

DISPUESTO A TODO.

TOMA MI SER,

MI CORAZÓN ES PARA TI.

POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS,

POR ESO CANTO TU AMOR.

 

Larala lala lalarala laila

lailarala lailarala

 

Te alabo, Jesús. por tu grandeza;

mil gracias te doy

por tu gran amor.

Heme aquí, Señor, para acompañarte;

heme aquí, ¿qué quieres de mi?.

Señor, tú has sido grande para mi,

en el desierto de mi vida, HÁBLAME.

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