|
Hoy, he dado gracias a Dios por ti... ¿Sabes por
qué?...
Porque...
Tienes orejas para hacer tuyas las
realidades de las personas y quererlas y amarlas como son, con sus
dificultades y alegrías, con sus fracasos y sus posibilidades.
Tienes ojos que miran a los demás con amor
y acogen compasivos aquellas actitudes que están fuera de lugar,
transformándolas en miradas de cariño, amor, comprensión, servicialidad...
Tienes una boca que bendice, que habla
bien de las personas que te rodean y con ella, sabes dar consejos, proclamar
la Palabra...
Tienes unas manos que saben acoger,
acariciar, bendecir... tienes unos brazos que saben abrirse para llenarse de
los demás, que saben trabajar y ayudar y cargar con el peso de los demás
cuando ellos te necesitan
Tienes unas piernas que te hacen moverte y
no estar parado, que te hacen ponerte en camino e ir al encuentro del otro,
al encuentro de Dios...
Tienes un corazón y unas entrañas
misericordiosas que te hacen sufrir con los que sufren, padecer con los que
padecen y alegrarse y ser felices con los que viven la vida en búsqueda, con
los que lo dejan todo para Seguirle...
|