En Positivo

EL FRAILE VIEJO Y EL JOVEN

Érase una vez un sacerdote tan santo que jamás pensaba mal de nadie.

Un día, estaba sentado en un restaurante tomando una taza de café —que era todo lo que podía tomar, por ser día de ayuno y abstinencia— cuando, para su sorpresa, vio a un joven miembro de su congregación devorando un enorme filete en la mesa de al lado.

- «Espero no haberle escandalizado, Padre», dijo el joven con una sonrisa.

- «De ningún modo. Supongo que has olvidado que hoy es día de ayuno y abstinencia», replicó el sacerdote.

- «No, Padre. Lo he recordado perfectamente».

- «Entonces, seguramente estás enfermo y el médico te ha prohibido ayunar...»

- «En absoluto. No puedo estar más sano».

Entonces, el sacerdote alzó sus ojos al cielo y dijo:

- «¡Qué extraordinario ejemplo nos da esta joven generación, Señor! ¿Has visto cómo este joven prefiere reconocer sus pecados antes que decir una mentira?».

 

 

CARCAJADAS MISTERIOSAS

 

Se decía del gran Maestro de Zen, Rinzai, que lo último que hacía cada noche, antes de irse a la cama, era soltar una enorme carcajada que resonaba por todos los pasillos y podía oírse en todos los pabellones del monasterio.

Y lo primero que hacía al levantarse por las mañanas era ponerse a reír de tal manera que despertaba a todos los monjes, por muy profundamente que durmieran.

Sus discípulos solían preguntarle por qué reía de aquel modo, pero él no lo dijo nunca. Y, cuando murió, se llevó consigo a la tumba el secreto de sus carcajadas.

 

 

LOS PECADOS DEL CURA

Se afirmaba en la aldea que una anciana tenía apariciones divinas, y el cura quería pruebas de la autenticidad de las mismas.

- «La próxima vez que Dios se te aparezca», le dijo. «pídele que te revele mis pecados, que sólo El conoce. Esa será una prueba suficiente».

La mujer regresó un mes más tarde, y el cura le preguntó si se le había vuelto a aparecer Dios. Y al responder ella que sí, le dijo:

-«¿Y le pediste lo que te ordené?»

- «Sí, lo hice».

- «¿Y qué te dijo El?»

- «Me dijo: “Dile al cura que he olvidado sus pecados”».

¿Será posible que todas las cosas horribles que has hecho hayan sido olvidadas por todos... menos por ti?

Índice Parabolas << Anterior Siguiente >>