LA AMISTAD

LOS CAMINANTES Y EL OSO

 

        Dos amigos iban por el mismo camino. De repente, apareció un oso. Uno de ellos se subió precipitadamente a un árbol y allí se escondió. El otro, a punto de ser atrapado, se dejó caer en el suelo y se hizo el muerto.

         El oso le arrimó el hocico y le olfateaba, mientras él contenía la respiración, porque dicen que el oso no toca un cadáver. Cuando se marchó, el del árbol le preguntó qué le había dicho el oso al oído, éste respondió:

        «No viajar en adelante en compañía de amigos semejantes, que no permanecen al lado de uno en los peligros.»

    La fábula muestra que las desgracias prueban a los amigos de verdad.

 

EL LEÓN Y LOS TRES TOROS

 

                  Una vez tres toros estaban paciendo en un prado. Oculto tras unos matorrales acechaba un león; pero no se atrevía a ata­carlos porque estaban los tres juntos. Pensó emplear la astucia; y acercándose comenzó, con pérfidas insinuaciones, a fomentar la desconfianza entre ellos.

 

        La estratagema tuvo pleno éxito: los tres toros empezaron a mirarse con recelo, y al poco rato se fueron apartando uno de otro, esquivándose deliberadamente y paciendo cada cual por su cuenta. No esperaba otra cosa el león. Se arrojó sobre el primer toro, luego sobre el segundo y finalmente sobre el tercero, y los destrozó.

 

                Recordad que la discordia que divide a los amigos es la mejor arma para los enemigos.

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