75.- Oración a Cristo Doliente


No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido;

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.


Tu me mueves, Señor,

muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

muéveme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y, que aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera;

pues, aunque cuanto espero no esperara;

lo mismo que quiero te quisiera.

 

Amen.

Por Fray Miguel de Guevara

 

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