33.- Levanta los guijarros


Iba un hombre caminando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo: "Levanta unos guijarros, mételos a tu bolsillo y mañana te sentirás a la vez triste y contento".

Aquel hombre obedeció. Se inclinó, recogió un puñado de guijarros y se los metió en el bolsillo.

A la mañana siguiente, vio que los guijarros se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas.

Y se sintió feliz y triste.

Feliz, por haber recogido los guijarros; triste, por no haber recogido más.

 

Lo mismo ocurre con la educación.

Tú que eres joven y no tan joven, recuerda que aún es tiempo de enderezar el camino.

William Cunningham

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