16.- La nueva bondad


Un capellán, cuentan, se aproximo a un herido en medio del fragor de la batalla y le preguntó:

El capellán le convidó el último trago de su cantimplora, aunque sabía que no había más agua en kilómetros a la redonda.

El capellán le dio el último mendrugo de pan que atesoraba en su mochila.

REFLEXIÓN: En la crisis, como en la batalla, se espera del Cristiano moderno que predique la Buena Nueva. Pero antes hay que partir, repartir y compartir lo que tenemos, sea mucho o poco, como el brebaje del capellán de la historia. Porque hablar, cualquiera puede.

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