Domingo 28 de Octubre 2007

El Señor de los Milagros. (Jn. 3, 11-16)

P. Odilo González, c.p.

1.    El pánico de Dios

 

·        Es lo que se desprende de la cita evangélica de hoy: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él no se pierda” (Jn. 3,16)  Cualquier cosa menos permitir que alguien se le escape. Y llegó a lo máximo: desprenderse de su propio Hijo.

·        A esto se llama agotar todas las medidas. Un pozo sin fondo. Y allí estás  tú como destinatario preferencial de un Dios que se “muere” por sus hijos.

·        Si algún “miedo” tiene Dios es que sus criaturas se le vayan de sus manos. ¿Qué tendrás tú para que el Padre haya tomado la alternativa de regalarte un Salvador como Jesús?

 

2.    “Arriba” está la salvación

 

·        No tan arriba que no la puedas alcanzar. Pero sí que tendrás que levantar tus ojos a la cruz para darte cuenta de que en ella está tu salvación. Ni más ni menos.

·        A Dios se le ocurren cosas tan raras como elegir la cruz para rescatarte. Podía haber inventado otra cosa menos complicada. Pero el amor es así: imprevisible. Y muy incómodo. ¡Con lo fácil que hubiera sido pronunciar una sola palabra y regalarte el “pase” o “ticket” de entrada a las mansiones celestes!

·        Así como los israelitas en el desierto se sentían curados levantando sus ojos hacia la serpiente de Moisés, tú también encontrarás la curación y la paz clavando tus ojos y tu corazón en la cruz redentora. En la cruz, la salvación. ¿Por qué así?  Misterios del amor de Dios. No pierdas el tiempo en buscar una respuesta lógica.

 

3.    La fiesta de los milagros

 

·        Vivir en el Perú durante el mes de octubre es una linda experiencia. Cuando, hace 18 años, pisaba yo tierra peruana, alguien me había prevenido de lo que octubre significa para los peruanos. Una especie de Cuaresma. El mes “morado”.

·        Y así es. Jesús Crucificado, bajo la advocación de “El Señor de los Milagros”, se pasea por miles de calles y plazas del territorio nacional. Y la gente vibra, canta, llora, reza, camina… Todo un plebiscito de fe multitudinaria.

·        Resulta fácil criticar la religiosidad popular. Es verdad que hay detalles discutibles. Lo que sí está claro es que no hace falta publicidad ni especiales invitaciones para que los católicos del Perú se sumen a esta ingente manifestación de fe en Cristo Crucificado. Sale del alma de un pueblo que conoce mucho de pasión y cruz.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, tú siempre para arriba. ¿Quieres orar? ¡A lo alto de un monte! ¿Quieres bendecir? ¡Los ojos al cielo! Tan amigo de las alturas que hasta en tu Pasión subes al Gólgota y allí, en la cima de tu cruz, convences al mundo de la necesidad de levantar vuelo para encontrar vida y razones para vivir.

Razones para vivir… ¡qué interesante! ¿Tú crees que en la cruz puedo yo buscar motivos para seguir viviendo? A veces me parece lo contrario. ¿Dónde busca hoy la gente incentivos para luchar y lograr éxitos? ¿A qué se apunta el mundo de hoy para progresar y ver cumplidas sus aspiraciones?

Es cierto que hay muchos que huyen del mensaje de la cruz. Es que la cruz, en sí misma, es detestable, instrumento de crueldad y muerte. Tú lo sabes. A nadie le gusta la cruz. ¡Masoquista tendría que ser! Pero yo, que no me quiero quedar en la superficie, intento buscar en la cruz –en tu cruz-- algo nuevo, algo distinto, algo aprovechable, algo divino… Y eso eres tú.

Sí, ahí en esa desnuda cruz que sostiene tu maltrecho cuerpo quiero saciar mi sed y colmar mis ansias y vacíos… Estás ahí como fuente de gracia y de perdón, como refugio en mis tormentas, como oasis en mis desiertos, como faro en mis oleajes y mares de la vida, como razón de mi entrega…

No es tu cruz. Eres tú quien me interpela, quien me jala, quien me convence, quien me seduce. Tus brazos abiertos, tu rostro cansado, tu costado abierto, tus pies y manos cosidas… Eres tú –no tu cruz—quien me sostiene en mis dudas y cansancios, quien me inyecta nueva vida, quien me saca de mis mediocridades…

Al abrazar la cruz te abrazo a ti. Tú eres quien le da sentido a tu cruz y a la mía. Y a las de mis hermanos crucificados. Eres tú el poderoso imán que me aprieta fuerte a mi compromiso bautismal e impide que me suelte. ¡Es tanto tu poder de atracción!

¿Sabes una cosa? Me acuerdo de lo que decía tu “fan” Pablo de la Cruz: “La Pasión de Jesús es la más grande y estupenda obra del amor de Dios”. ¡Fíjate que para llegar a decir eso… cuántas horas de vuelo! Pues sí, él supo profundizar y gustar las maravillas que se desprenden de tu Cruz y Pasión. ¡Ojalá los Pasionistas de hoy sepamos entusiasmarnos y vibrar con el espíritu de nuestro Fundador!

Y no te olvides, Jesús, de bendecir al pueblo peruano en este mes de octubre en que, desde todos los rincones del país, se alza la voz de un pueblo que te aclama:
 

Señor de los Milagros,

a ti venimos con devoción

tus fieles devotos

a implorar tu bendición.

 

Faro que guía, da a nuestras almas

la fe, esperanza, la caridad;

tu amor divino nos ilumine,

nos haga dignos de tu bondad.

 

Señor de los Milagros…

 

Con paso firme de buen cristiano

hagamos grande nuestro Perú,

y unidos todos como una fuerza

te suplicamos nos des tu luz.

Otros Domingos, enviados por el P.Odilo González (PERÚ)

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