DOMINGO 11 FEBRERO 2007

6º tiempo ordinario (C) (Lc. 6,17.20-26)

P. Odilo González

1. Jesús, el alpinista del Espíritu

 

·        Fíjate en el detalle: “bajó Jesús del monte…”  Podemos apreciar en Jesús un gusto especial por las alturas, la soledad, el silencio… En su misión evangelizadora sabía cultivar muy bien el aspecto contemplativo, dedicando horas al contacto íntimo con su Padre. De ahí salía fortalecido y contagiando gozo y optimismo por todos sus poros…

·        Quería que su trato con la gente fuera siempre rico en vitaminas, de tal manera que nadie se quedase defraudado y famélico por culpa suya… Por eso, al bajar del monte, se “paró en un llano”  con un grupo grande de gente procedente de toda la región…

 

2. Un discurso de “altos vuelos”

 

  • “Altos vuelos” no por la elocuencia humana o las palabras rimbombantes, sino por el alto contenido de su mensaje. Eso es lo que dijo Jesús en el “llano”…  Dichosos los pobres, es decir, los libres de ataduras, ambiciones y egoísmos… dichosos los que ponen, entre lágrimas y esfuerzo, las bases para un futuro de libertad  y buen entendimiento…

  • Y hasta se anima a pronosticar recompensas eternas a quienes, por su Causa, se sientan amenazados, insultados y difamados… “Su recompensa será grande en el cielo”. Y exclama con vigor: “¡Alégrense y salten de gozo!”

  • Jesús siempre desafiando a los “vientos contrarios”, consciente de que el poder del Espíritu es capaz de arrasar por donde pasa.

 

3. Sin pelos en la lengua

 

  • No todo es “bienaventuranza” en los labios de Jesús. Hay un espacio también para las “malaventuranzas”. Para aquellos que en esta vida no piensan más que en disfrutar de manera egoísta de los bienes y riquezas, no importándoles que a su puerta haya muertos de hambre y se organicen grandes francachelas con los impuestos de los pobres…

  • Habla de ricos que aquí tienen ya su consuelo…de los sibaritas que sólo piensan en sí mismos y en sus placeres… de los que ahora se lo pasan en grande aplastando los derechos de los tirados en la cuneta de la vida…

  • Y  no falta una alusión tan oportuna como ésta: “¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes!”  Cualquiera diría que Jesús está fuera de honda… ¿Acaso no es bueno y deseable que todos hablen bien de mí? ¿Es que es malo que todos me digan cosas bonitas y agradables?

 

4.  ¡Cuidado con la trampa!

 

  • Es cierto que en el fondo tú y yo deseamos que todos hablen bien de nosotros ¿no? Pero ¡alerta! Si todo el mundo habla bien de ti ¿no será que acaso quieres contemporizar con todos, faltando alguna vez  a tus principios para contentar a todos? ¿No estarás actuando cambiando de disfraz a cada momento y según la conveniencia?

  • Recuerda que cuando alguien se marca un camino y unos criterios bien definidos y trata de ser fiel a ellos, inevitablemente surge la voz discordante. ¿Será que, para acallarla y “quedar bien”, eres capaz de claudicar a tu conciencia? ¿No te parece un precio demasiado caro?

  • Las palabras de Jesús nacen de su propia experiencia. No todos hablarán bien del que siempre dice LA VERDAD. No “tu verdad”, porque “tu verdad” no existe. Puede existir “tu opinión”,tu manera” distinta de ver las cosas. Pero “tu verdad” no. No hay verdades a medias o personales. Lo que hay es LA VERDAD. Y todo lo demás será aproximación o alejamiento de LA ÚNICA VERDAD. ¿Qué te parece esta aclaración?

 

ORACIÓN

          Señor Jesús, cualquier palabra o frase tuya es como un pozo sin fondo. Uno puede pasarse horas y horas y siempre habrá “agua fresca” que sacie la sed de infinito que todos llevamos dentro y que sólo tú puedes saciar.

          Tengo que agradecerte el ejemplo que me das por tu “espíritu contemplativo”. Ya sabes el peligro de andar con los ojos del cuerpo bien abiertos, pero con la mente dispersa y ocupada por tantas cosas… Y tú, “bajando del monte”, me estás insinuando la necesidad de que yo también me recoja un poco en la soledad y mire para dentro, que es donde reside lo más importante de mi persona.

          Ya de chiquito empecé a oír eso de las “bienaventuranzas”… ¡Todo suena tan lindo! Pero dentro de cada una bulle todo un mundo de ideas y exigencias… Las Bienaventuranzas no son para quedarse uno tranquilo, como si todo fuese una “canción de cuna” para dormirse plácidamente… Al contrario, son aguijón que se clava y hace vibrar el alma.

          Hay un momento en que dices “dichosos cuando les odien, les insulten y les excluyan por causa mía”… ¡Menos mal! Eso de que sea por “tu causa” aclara las cosas, porque…¿a quién le gusta que le insulten y calumnien? Pero siendo por ti ¡que me cuelguen!  Tú no hablas por hablar. Tú dices las cosas tal como las sientes y vives. Y sabes muy bien lo que significa ser insultado, despreciado, traicionado, calumniado, etc… por cumplir tu plan de salvación. Viniendo de ti, ya puedes decirme lo que quieras, que gozas de mi total credibilidad y confianza.

          Todo esto que te estoy diciendo me trae a la memoria lo que están sufriendo tantos hermanos católicos que, en diversos países del mundo, viven cada día como una auténtica prueba de fe. ¡Hay que ser bien fuertes para superar tanto obstáculo y tantas hostilidades por ser fieles a ti y a tu Iglesia! Me imagino entre ellos y casi me da miedo al pensar qué haría yo en tales circunstancias… Al fin y al cabo, yo vivo en un país que no conlleva mayores riesgos el ser católico. Pero cuando pienso en los mártires que cada año se ven privados de su vida por tu causa, no puedo menos de sentirme orgulloso de una Iglesia que, con los defectos que tenga, ofrece al mundo ejemplos tan maravillosos de fidelidad a ti y el Evangelio.  Bye, Jesús!

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