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Domingo 14 de Octubre 2007 28º del Tiempo Ordinario (C) (Lc. 17, 11-19) P. Odilo González, c.p. |
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1. Condenados a morirse de asco
· Morir es “ley de vida”. Pero morirse oliendo a podrido es otra cosa. Y eso es lo que aguardaba a los enfermos de lepra en tiempos de Jesús. ¡Y mucho antes! · Te invito a leer el capítulo 13 del Levítico. Allí verás las estrictas normas que regían la vida de los leprosos. “Fuera del campamento (ciudad o pueblo) tendrán su morada” (Lev. 13,46). · De ahí que los diez leprosos que, desde lejos reclamaban la atención de Jesús, decidieron saltarse las normas y buscar una salida digna a su deplorable situación. · Y Jesús no se volteó la cabeza haciéndose el despistadillo y tal… Hizo lo que tenía que hacer: de acuerdo a lo que estipulaba la ley mosaica, les envió a los sacerdotes del templo, a quienes incumbía examinar meticulosamente la enfermedad y dar su veredicto.
2. Hay gritos que llegan al alma
· “¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!” Fue como un latigazo en el corazón sensible de Jesús. Es que, cuando hay fe, las fibras del alma se conmueven. Y esa vibración profunda llevó a Jesús a actuar. · Ya no esperó más. Antes de que los leprosos llegasen a su destino, pulsó el “mando a distancia” de su poder e hizo que aquellos hombres, peregrinos de la fe, se sorprendieran a sí mismos como recién vueltos a la vida. · ¡Qué lindo! ¡Vueltos a vivir! Porque la de antes no había sido vida. Lo mismo que la tuya dejó de serlo en determinados momentos de tu camino ¿recuerdas? Hoy sigue Jesús repartiendo vida. No te quiere “fuera del campamento”, es decir, fuera de la comunidad, al margen de la familia, a espaldas de tu bautismo…
3. ¡A grandes gritos…!
· Seguro que aquel hombre no gritó con tanta fuerza en su vida. Antes, comido por la lepra, para llamar la atención de Jesús. Ahora, viéndose un chibolito con “ropa nueva”, para darle gracias. · A Jesús le gustó el detalle. Y lamentó la ausencia de los otros nueve –judíos ellos—y celebró que aquel forastero volviese sobre sus pasos para un elemental gesto de gratitud. · “¿Los otros nueve dónde están?” , pregunta ésta que quedó vagando en el aire para dar paso a una tierna mirada que se posó, lenta y profunda, en el rostro risueño y agradecido: “¡Levántate y vete; tu fe te ha curado”.
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ORACIÓN |
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Así tratas tú a la gente. Para ti no hay judíos ni griegos, blancos o negros. Tú vas a lo esencial. “Tu fe te ha salvado”. Y al decírselo abarcaste con tu mirada aquel cuerpo rejuvenecido y oliendo a piel fresca… Su rostro brillaba, sus manos temblaban, su corazón latía con fuerza… ¿Te das cuenta, Jesús? Mientras los otros nueve –“los de casa”-- se fueron a celebrar la fiesta sin ti, a este forastero no le cabía en la cabeza que pudiera hacerlo sin ti. Algo vio en tu persona, en tu forma de escucharle y tratarle… ¡Lo importante que es acoger y estimar a todo ser humano por desconocido que sea! Para ti las diferencias no cuentan. Yo no sé, Jesús, qué habrá sido de aquel hombre después de su encuentro contigo. Pero estoy seguro que ya no fue el mismo, ni por fuera ni por dentro. Aquello fue una renovación total. Como a ti te gusta. Y eso es lo que también quisiera para mí. Me doy cuenta de que por fuera me voy defendiendo. ¡Pero por dentro…! Y esto me inquieta, pues no me encuentro a gusto conmigo mismo. Quiero tener paz, sosiego, calma interior y… no lo consigo. Quiero ser más fuerte y decidido para tus cosas y… me vence la flojera y la inconstancia. Quiero llevarme mejor con los que me rodean y… encuentro serias resistencias interiores. Quiero vivir en gracia y… me vence la “desgracia” y el pecado… Como aquel forastero, yo también regreso a ti para poder escuchar de tus labios esas palabras consoladoras: “Levántate y vete; tu fe te ha sanado”. Gracias por esos brazos que se abren, por esas manos que aprietan, por ese corazón que ama, por esa mirada que me penetra. Quiero celebrar mi fiesta contigo. Porque ésa es la única “fiesta” que alegra mi vida, mi aburrida existencia, mi cansino caminar… Gracias, Jesús, porque contigo todo recobra sentido. Todo se convierte en arco iris. Todo empieza a cambiar. ¡GRACIAS! |
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