Domingo 23 de Septiembre 2007

25º del Tiempo Ordinario (C) (Lc. 16, 1-13)

P. Odilo González, c.p.

1.    De los “vivos” es el Reino de los cielos

 

·        Hay quien se las sabe todas. O cree saberlas. Muchos usan su inteligencia para el bien. Otros, para el mal. Otros ni la usan…

·        Lo importante es que los seres humanos tenemos una característica que nos distingue de todos los demás seres de la creación: somos capaces de razonar, pensar, elegir, decidir, actuar.

·        El secreto está en hacerlo bien, de acuerdo a unos principios o criterios basados en la verdad y en una conciencia sana y bien formada.

·        Precisamente de eso se trata: de poner a trabajar honestamente nuestra viveza intelectual y no quedarnos sumidos en el desierto del ostracismo y la esterilidad.

 

2.    La inteligencia como creatividad

 

·        Jesús no alaba al mal administrador por su pésima administración y robos. Lo que Jesús quiere destacar es su “inteligencia” para asegurarse su porvenir, la astucia con que actúa para atraerse la benevolencia de los acreedores de su amo (no te olvides de leer la cita bíblica).

·        Así como unos usan su inteligencia para hacer daño: tráfico y construcción de armas, mafias de prostitución, corrupción en la administración pública, engaños e infidelidades matrimoniales, etc., ¿por qué otros no podemos usarla para buscar caminos de justicia, crear puentes de reconciliación, depurar el ambiente hediondo que nos envuelve?

 

3.    ¿Creativos en nuestra Iglesia?

 

·        Uno de los peores virus que amenazan y restan fuerza a nuestra Iglesia es la falta de iniciativas, contentarse con lo de siempre, caminos trillados de rutina y estancamiento.  Rebaño “dócil”, sin mayores pretensiones y ansias de superación.

·        Mientras unos “dormimos”, otros (desde otras opciones religiosas o escenarios de la vida) agudizan su inteligencia y afinan nuevas estrategias, salen a los caminos y hacen oír su voz. 

·        Sabemos que Evangelio significa “Buena Nueva”, no “Vieja”. Una “noticia”  fresca, ágil, atrayente… No creo que a Jesús le guste ser encasillado  en la lista de los “vejestorios” y mensajeros caducos.

ORACIÓN

 

          Señor Jesús,  los administradores no lo tienen fácil. Nunca lo han tenido. Siempre se escapa la mano. A no ser que sean tan rectos y honestos que ni hablar del asunto.

          Al administrador de tu parábola le perdió la codicia. Poquito a poco fue tomando tales confianzas que llegó a hacerse público el mal manejo de la platita de su amo. “¿Es cierto lo que me cuentan de ti?”  Y lo que se veía venir: “Quedas despedido”. Así de definitivo.

          Y aquí empieza  la “operación futuro” de aquel hombre. Astuto y vivo él, antes de presentar el balance final logra hacer sus “reducciones” en el DEBER de los acreedores. ¿Objetivo? Hacerse “amigos” para cuando se quede en la calle y puedan echarle un cable en momentos de necesidad.

          Esta “inteligencia” es lo que alaba Jesús, no el robo. Cómo los hijos de las tinieblas tienen más “iniciativas”  e ideas que los llamados hijos de la luz. Hasta parece que la luz nos adormece y nos dormimos sobre los laureles. Y mientras tanto los “saqueadores” hacen estragos en el rebaño.

          Hay una frase, amigo Jesús, que te agradezco de corazón: “El que es de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho”.  Tú has puesto en mis manos tantos dones, tantas posibilidades… ¿Y qué estoy haciendo con tanta “riqueza” que me has confiado?  ¿Soy un administrador fiel y solícito, o voy malgastando por la vida los “bienes”  (talentos y oportunidades) que me has dado y me sigues regalando?

          Es muy hermoso y reconfortante saber que confías en mí. Pero tengo que confesar que te he defraudado un montón. A veces paso por alto lo “pequeño”, lo que parece intranscendente. Y resulta que en los detalles estás tú. Como buen artista. No eres pintor de brocha gorda ni escultor de machete. Si hay alguien fino eres tú. Y yo pensando ser fiel en las cosas grandes cuando no lo soy en lo mínimo.

          Antes de terminar, quería hacerte una consulta: ¿Es cierto que no se puede servir a Dios y al dinero? Te lo pregunto porque muchos se dirán: ¿Entonces de qué vamos a vivir? Hoy no se regala nada. ¿Tendré que renunciar al dinero para servir a Dios?  Pero ya te veo venir. Tú tienes explicación para todo. Tus argumentos son siempre claros y contundentes. No es que sobre la plata.. El dinero es bueno, pero como medio para vivir, como instrumento para el progreso y el bienestar de la humanidad. Pero una cosa es ser “medio” y otra “fin”. No es lo mismo ser Dios que criatura. Lo malo del asunto es cuando se coloca el dinero en el pedestal de los dioses, entrando así en colisión con el auténtico y verdadero Dios. He ahí la cuestión. ¿A quién adorar?

          Tú nos enseñas a ordenar las prioridades. “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.  De tal manera que todo quede supeditado a tu condición de Dios y Creador. Servirse del dinero, si. Servir y “adorar” al dinero, no. Si tuviésemos presente esta sabia enseñanza nos ahorraríamos miles de problemas y esclavitudes. E incoherencias. Al fin y al cabo, tu Evangelio es una invitación constante a ser coherentes y honestos con nosotros mismos. Gracias, Jesús, por tus puntualizaciones siempre tan justas y oportunas. ***

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