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ORACIÓN DOMINICAL 2 DICIEMBRE 2007 1º Domingo de Adviento (A) (Rom. 13, 11-14) P. Odilo González, c.p. |
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cada vez que miro para atrás me sorprendo de mí mismo. Pasan los meses y los años y yo en camino. Sin dar marcha atrás. Bueno, de vez en cuando echo un guiño al pasado, pero sólo para convencerme de que lo importante es seguir. Pero nada más. Lo que me urge ahora es mimar (sí, mimar) el presente, tomarlo entre mis manos y acariciarlo como regalo venido de tus manos. Tu apóstol Pablo, siempre tan oportuno, me recuerda aquello de “dense cuenta del momento en que viven”. Algo debía de saber del despiste en que a veces andamos los humanos. Vivir, sí, pero de cualquier manera. Y eso no. De vivir hay que hacerlo decentemente. Así lo dice: “Condúzcanse como en pleno día, con dignidad”.
Tú sabes, Jesús, qué significa vivir dignamente. Es decir, con la frente alta, la conciencia tranquila, la mirada limpia, sentimientos nobles, acciones positivas. Y Pablo no se anda con conceptos abstractos. No. “Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas y envidias”. A esto se llama tomar al toro por las astas, es decir, no andarse con rodeos. Y enfrentarse con la realidad deprimente del alcoholismo, el descontrol y la amplia “familia” de desaguisados y estupideces humanas.
Ahora que comenzamos el tiempo de Adviento, nada mejor, amigo Jesús, que prender la primera vela. Es una forma de comprometerme con la luz. “Dejemos las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz”. Eso te gusta a ti. Va con tu estilo ¿recuerdas? “Yo soy la luz del mundo”. Todo esto me convence y entusiasma. Atrás quedan mis tinieblas y días de tormenta. Ya no quiero saber nada con las noches del pecado y del sinsentido, de la indiferencia y la ceguera espiritual… Quiero que tu rostro se refleje en el mío y se produzca un baño de claridad que me envuelva y me transforme. Y qué mejor ahora que la estrella de Belén está para alumbrar en el horizonte. “La noche está avanzada; se acerca el día”. ¡Qué linda manera de decirme que ya tu “navidad” está cerca! Y la navidad es vida, es ilusión, es luz y es esperanza. Justo lo que necesito. ¿Verdad que contigo todo lo tengo a mano? Si muchas veces me ha rodeado la tiniebla ha sido porque desconecté yo el cable. Si a veces perdí la ilusión y la esperanza, fue debido a que, en vez de mirarte a ti, me dejé encerrar en mi fracaso. Si en algún momento oscuro preferí la muerte, es porque me olvidé de que tú eras la vida.
Por eso, Jesús, ya que “tu día” se acerca, quiero que me encuentres alerta, bien despierto. “¡Ya es hora de que despierten del sueño!”
Tengo que felicitarle a Pablo por lo bien que ha asimilado tus mensajes de la luz y de la vigilia. Ya ves qué bien se expresa y con qué ganas me invita a estar expectante y con la luz en el alma. Con maestros así da gusto. Siempre es bueno que le recuerden a uno las cosas importantes. Lo digo por la tentación del despiste, que es una tentación como otra cualquiera. Y no estoy para perder el tiempo o dejar de lado lo sustancial. Me alegro, Jesús, de estar contigo y disfrutar de estos sabrosos momentos de oración que me regalas. ¡SIEMPRE CONTIGO! oooooooo0oooooooo |
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