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12º del Tiempo Ordinario (C) (Lc. 1, 57-66) También Fiesta de San Juan Bautista P. Odilo González, c.p. |
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ORACIÓN
Oye, Jesús, ¿te das cuenta del detalle? Tu primo Juan Bautista celebra su cumpleaños seis meses justos antes de la noche del 24 de diciembre… No sé si él nacería de noche como tú. En un pesebre seguro que no. Él tuvo mejor suerte que, que nació en su casa atendido por tu mami María mientras chupabas el dedo de contento dentro de su vientre.
Sí, tú estabas feliz de que tu primo “saliera” antes para tener tiempo de prepararte los caminos de tu pueblo Israel. Y lo hizo muy bien, pues -además de tener una buena voz- (sin micros ni nada) anunciaba mensajes de conversión y liberación, tan necesarios en todos los tiempos y situaciones históricas.
Me encanta el diálogo entre la gente y los papás de Juan para elegir el nombre del niño. Tanto Isabel como Zacarías tenían la cosa muy clara: se llamaría Juan. La verdad es que tanto Juan como tú teníais mucha vara en el cielo, pues en ambos casos vino de allá la idea de tan ilustres nombres. “Y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan”, dijo el ángel al nervioso e ilusionado Zacarías. Y en tu caso: “Darás a luz a un hijo al que pondrás el nombre de Jesús”, aseguró el ángel Gabriel a tu mamita.
Un trabajo hecho, pues ya sabes las cábalas de los papás y abuelitos para elegir el nombre de la criatura. Así da gusto cuando vienen las cosas del cielo. Existen todas las garantías de acertar, pues uno se evita andar poniendo nombres tan raros y estrafalarios como algunos que dan pena. ¡Pobres niños y niñas que tendrán que arrastrar de por vida un nombre difícil, complicado y hasta ridículo…! Porque ¿sabes, Jesús? Hay de todo.
Volviendo a tu primo Juan, recuerda lo que decía la gente de él: “¿Qué llegará a ser este niño?” ¿Te das cuenta, Jesús? Hay cosas que no se pueden ocultar… ¡están tan a la vista! Me alegro muchísimo de que hayas tenido como “predecesor” a tu mismo primo, sangre de tu sangre. De esta manera están fortaleciéndose los vínculos familiares en pro de una causa común. ¡De ahí que la familia de hoy tiene mucho que decir y ofrecer a la causa de la Evangelización! ¿No te parece? Yo lo tengo muy claro. Tanto que no acierto a pensar en una evangelización seria si la familia no se siente involucrada. ¡Qué magnífica fiesta la de San Juan de este año si nos abriera horizontes nuevos para unificar fuerzas y fortalecer voluntades en la apertura de nuevas sendas para ti, el Salvador! *** |
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