Las cruces de hoy

Te clavaron en la cruz por decir la verdad. Te clavaron en la cruz por pedir la libertad para todos; por pedir la paz, la justicia y el pan.

 

Y el inmenso madero estalló en la tormenta de tu desesperanza.

Y millones de astillas de cruces cayeron sobre el mundo, y ahora todos llevamos la astilla de la cruz.

 

La cruz de los niños que piden comida o que son explotados;

la cruz de la cama donde agoniza el enfermo;

la cruz del anciano solo y olvidado;

la cruz de la habitación donde se amontona, como ropa sucia, una familia.

La cruz de las víctimas de la guerra,

la cruz de los condenados a muerte;

la cruz de los pueblos esclavizados;

la cruz de los hombres torturados en el infierno de tantas y tantas cárceles.

La cruz del hambre, la cruz del cáncer, la cruz del odio, la cruz del llanto, la cruz de la agonía...

 

- Miramos hoy a la cruz. La muerte de Jesús es motivo de esperanza para quienes, hoy, en nuestro mundo, sufren todo tipo de opresión y violencia. Reconocemos que unas veces somos víctimas y otras cómplices de este gran drama padecido por Jesús y que se actualiza hoy en tantos hombres injustamente condenados a morir.

 

Jesús, me postro ante tu cruz.

En ella veo a todos los crucificados

de este mundo:

los que sufren violencia,

los que están empobrecidos, deshumanizados,

los que padecen enfermedades incurables,

soledad, abandono, marginación.

 

Dame valentía y creatividad

para trabajar por un mundo más humano.

Abre mi vida a la ternura entrañable,

a la solidaridad compasiva. Amén

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